Lori Youmshajekian,
Belrose, Australia
Después de mi tiempo como voluntaria en Armenia mediante Birthright, tuve la oportunidad de pasar un par de noches en Verin Bazmaberd y experimentar la “verdadera Armenia”. Situado en las llanuras debajo del monte Arakats, el pueblo alberga una comunidad muy unida de solo 400 personas.
Cuando llegué por primera vez a la parada de marshutka en Ereván, un comerciante local y el propio conductor me insistieron en invitarme a un poco de café armenio y dulces. Tenían curiosidad por mi viaje solitaria a un área tan remota y me preguntaron cómo era la vida en la lejana Australia.
Fue un viaje lleno de baches a Verin Bazmaberd por el camino resbaladizo y sin asfaltar, pero cuando llegué me recibieron en la casa de Nelly como una hija perdida que no había comido por un año. La mesa estaba repleta de queso en tiras casero, una humeante montaña de khinkali, spas, mermelada de rosas, verduras locales, jugo, y pan recién horneado.
Parte de la experiencia fue sumergirme en la vida rural. Así que en la mañana, intenté (y fallé) ordeñar una vaca, aprendí cómo hacer un lavash con otras mujeres locales, llevé a las vacas a su caminar diaria y vi nacer un corderito. En realidad, esto fue solo una pequeña parte del gran trabajo que implica el estilo de vida subsistente.
Nelly me contó sobre un momento especialmente difícil hace unos años cuando sus dos hijos estaban en Artsaj sirviendo en el ejército, y su esposo trabajaba en Rusia durante meses, dejándola luchando para llegar a fin de mes.
A pesar de los tiempos difíciles que la familia soportó, mi experiencia allá estuvo llena de risas, baile, y por supuesto, comida. Orgullosos de su herencia Sassountsi, Nelly y Simon no perdieron el tiempo demostrando bailes tradicionales y mostrándome videos de cómo se divierten en las bodas locales.
No dudaría en recomendar esta experiencia a cualquier miembro de Birthright que esté pensando en pasar unas noches en Verin Bazmaberd para probar la vida rural armenia. La familia de Nelly me recibió con los brazos abiertos y fue, por mucho, una de las partes más significativas de mi experiencia con Birthright.