Greta Janigian,
Cranston, RI, Estados Unidos
Cuando solicité aplicar para ser voluntaria en Armenia, asumí que iba a vivir y trabajar en Ereván. Sin embargo, cuando el staff de Birthright me sugirió pasar tiempo entre Gyumri y Ereván, rápidamente, acepté la oportunidad y estoy increíblemente feliz de haberlo hecho.
Una de mis partes favoritas de Gyumri fueron las personas. Los otros voluntarios, la gente en las marshrutkas, en las tiendas, lugares de trabajo, y mis estudiantes fueron de las personas más amables que alguna vez encontré. Los viajes en las marshutkas llenas no eran muy agradables, pero siempre era muy lindo ver a los hombres y mujeres ofrecerte sus asientos o sostener tu mochila mientras estás parado o te aprietas contra alguien así otra persona puede entrar. También, estaba agradablemente sorprendida sobre cómo son de orgullosos la gente “Gyumretsi”. Mis estudiantes en la universidad amaron enseñarme sobre la historia de Gyumri y muchos de ellos me dijeron que nunca se irían de su ciudad amada. También, me encantó las conexiones cercanas con los voluntarios de Gyumri que formé con unos y otros, ya que éramos solo 25 voluntarios.
Mi madre anfitriona llamada Anna, y yo siempre podíamos comunicarnos a pesar de la barrera del lenguaje (gestos de manos y google translate ayudaron un montón…). Cada mañana, la vecina de Anna, también llamada Anna, venía por soorj; ella se convirtió en una segunda mamá anfitriona para mí. ¡Ella no se perdió una mañana en dos meses enteros! Algunas tardes, cocinábamos tortas juntas y me dejaba escribir las recetas que cocinábamos así podía cocinarlas cuando regresara a mi casa para acordarme de ella. Uno de mis recuerdos favoritos fue la noche que fuimos a la casa de la vecina Anna para tomar café y luego, de repente, despejaron los muebles, y empezaron a hacer una fiesta. Pusieron “Despacito” solamente para mí.
Siento que haciendo voluntariado en Gyumri tuve la “verdadera experiencia armenia”. Aprendí sobre el pasado trágico de la ciudad, desarrollé mis habilidades del idioma armenio, vi el arte y la cultura de la ciudad única, y experimenté la hospitalidad y amabilidad de las personas. Estoy muy agradecida por mi tiempo en Gyumri y fuertemente aliento a futuros participantes de Birthright a ser voluntarios en Gyumri.