Nunca supe qué significaba ser armenio; crecí en la cultura francesa, habiendo sido enseñada que yo soy francesa y española. Todavía recuerdo la primera vez que aprendí que era mitad armenia en lugar de mitad francesa por sangre. Era chica, y mi abuela me contó que nació en Constantinopla. Pensé que era en Francia, pero no lo podía encontrar en el mapa, y mis padres me contaron que está en la ahora Turquía, y que es el antiguo nombre de Estambul. Tenía 8 años, no entendía qué significaba. Nadie hablaba de Armenia; tampoco incluso mi abuela, era como un tabú.
Empecé a buscar sobre mis antepasados en la universidad, leyendo sobre historia, mi familia, cultura. Luego encontré Birthright Armenia. No te voy a mentir, nunca había escuchado hablar armenio antes, o ir al país, y el momento que llegué a mi familia anfitriona, en esta casa que se parece a la de mi abuela, miré por la ventana y me dije a mí misma “Marion qué estás haciendo acá”.
Esto fue el comienzo de un increíble viaje.
Me preguntaron todo el tiempo qué era mi cosa favorita de Armenia, que es lo más fácil de responder: LA GENTE. Están acá todo el tiempo, y sí, te van a decir que Armenia es un país real con personas reales, pero estas personas que no te conocían te van a tratar como si fueras familia.
Se van a preocupar por vos, te van a dar de comer (mucho, mucho, mucho, así que olvidate de tu cuerpo veraniego de bikini), ellos te van a discutir a vos por qué no comes más, te van a abrazar cuando sepan que tenes herencia armenia y que regresaste al país para ser voluntario, te van a hacer tomar Vodka sin razones, reír contigo, mostrarte y enseñarte qué es ser armenio. Y luego, ellos van a estar muy orgullosos cuando sepan cómo enrollar un perfecto Dolma.
La parte más significativa de esta experiencia es conocer personas como yo, con herencia armenia, viendo lo mismo: aprendiendo quiénes son. Personas con las que no te avergonzas por no saber nada de Arenia, personas con las que va a compartir este viaje, personas con las que vas a llorar y reír, personas con las que vas a crear relaciones increíbles más allá de Armenia. Y yo creo que esta experiencia no hubiera sido la misma si no fuera por ellos.
Tengo una nueva gran familia.
Entonces, puedo hablar de los lugares que visité, el trabajo que hice, los hermosos paisajes, las aventuras que tuve, los festivales que estuvimos, la mejor comida que comí. Pero te quiero mostrar lo que me llevo de esta experiencia.
Aprendí que los armenios son personas muy orgullosas, adivina que ahora soy uno de ellos y no voy a dudar de decir en alto que soy armenia.
Tengo una nueva identidad. Creo actualmente que fue un viaje de autodescubrimiento.
Nos vemos el próximo año, Armenia.
Marion Kaisserlian
Francia, 2019