shape-decore
blog inner top
arrow-left
Benjamin J. Tavitian
Estados Unidos 2018 participant
13 Feb, 2020

Mi año en Yerevan

2 min

Una película de luz blanca cubría el cielo en la noche cuando salí del aeropuerto de Zvartnots. Estaba buscando a mi conductor, sintiéndome desorientado luego de un día entero de vuelo desde Boston. La multitud de pasajeros sin rostro pasó junto a mí murmurando frases cortas en armenio y, al pasar, me arrepentí de no haber aprendido nunca a hablar el idioma de mi patria. Pero descubrí que aprender el idioma armnio era parte de la razón del por qué varios voluntarios decidieron unirse a Birthright Armenia. Había una puerta llena de ansiosos taxistas alineados en la salida del aeropuerto de Zvartnots y nerviosamente traté de recordar una de las cuatro frases en armenio que mi hermana me había enseñado. Afortunadamente, mi conductor, Vahram, me encontró rápidamente como si fuera su propio sobrino y nos adentramos en la noche para encontrar su camioneta. Vahram no hablaba mucho inglés, pero lo que os faltaba en el idioma común, lo compensó con su genuina amabilidad y entusiasmo al mostrarme los sitios de Yerevan. Al pasar junto a la cálida iluminación de la Plaza de la República, sentí una paz reconfortante, como si estuviera regresando en lugar de llegar. Llegamos a mi casa de familia en la oscuridad de la noche a las 2 am. Luego de cargar mis grandes valijas por 4 pisos de escaleras, empecé a preguntarme cuán necesario era realmente mi biografía de mil páginas de Paul McCartney. Cuando llegué a mi casa de familia estaba atontado, pero feliz. Mi madre anfitriona preparó una tetera y despertó a mi hermano para que me ayudara a traducir mi inglés. Mi dormido hermano traductor fue amable con alguien mientras se había despertado hacía tres minutos y tuvimos una cálida primera conversación antes de ir a mi habitación. Mientras me acostaba en mi nueva cama, me permitió sumergirme en la quietud de la noche y encontré una sensación de consuelo en lo desconocido.

Las primeras semanas de mi experiencia en Birthright Armenia son las más llenas de eventos, vívidas, y coloridas que recuerdo. Hubo un sentimiento de renacimiento en lo desconocido. Tenía los ojos de un niño y el espíritu de aventura que se despertó con el sonido de la vida nocturna de Yerevan. Los ecos rugientes de los espectáculos de fuentes y los artistas callejeros son lúcidos en mi mente. Me transportó de regreso a parques de paz con perros jugando y niños corriendo sin límites hasta altas horas de la noche sofocante de verano. Nuevos romances comenzaron a florecer cuando las parejas jóvenes se sintieron cómodas en los bancos del parque. Me enamoré de Yerevan muy rápido, extender mi estadía de tres meses parecía cada vez más necesario con cada semana que pasaba.

Luego del shock de mis primeras semanas en Armenia empecé a tomar ritmo en mis días. La rutina me estaba poniendo a tierra, pero las excursiones de fin de semana con Birthright Armenia me permitieron viajar al pasado para aprender sobre la cultura e historia de un imperio que alguna vez fue vasto. Ver los pequeños pueblos y ciudades es un gran contraste con quedarse en Yerevan, porque tiene experiencias auténticas y armenios auténticos. Exploramos ruinas antiguas de maravillas olvidadas, comimos pan con los locales que nos mostraron la riqueza la hospitalidad armenia, y nos tomamos fotos glamurosas desde cada rincón de cada montaña que no estaba ocupada por otro millennial actualizando su foto de perfil. Exploramos, documentamos, y llegamos a conocer una identidad armenia dentro de nosotros mismos que nunca hubiéramos imaginado que existiera de otra manera.

Fueron las primeras excursiones que profundizaron mi deseo de entender esta identidad. El deseo me inspiró en quedarme un mes en Gyumri. El deseo me dio la paciencia de enseñar guitarra a niños desprivilegiados con un uso muy limitado del idioma armenio. El deseo me dio un empujón para viajar a lugares en las fronteras de Armenia como Meghri y Artsakh. Este deseo atravesó esas fronteras hacia las ciudades de Kars, Van y Mush, que alguna vez fueron tierras de la Armenia Occidental. Fue este deseo lo que me llevó al pueblo de Bazmaberd, para poder vivir simplemente como lo habían hecho mis abuelos hace más de 100 años antes del genocidio que cambiaría el destino de millones de armenios y crearía el panorama cultural y político de la Armenia actual.

Estoy agradecida de mi experiencia de Birthright Armenia, porque me enseñó que ser armenio no es tener piel bronceada y cabello marrón, tener lazos directos con Tigran Mets, o cuánto (insertar comida armenia favorita acá) podes comer en una sola sesión. Es la habilidad de reconocer e identificar con otros armenios, más allá de las diferencias de opiniones, clases, orígenes, vistas de política, religión, o a veces incluso la habilidad de comunicarse con fluidez. William Saroyan una vez dijo “Cuando dos (armenios) se encuentran en alguna parte del mundo, mirá si no crean una nueva Armenia” y estas palabras no pueden ser más verdaderas, incluso en el caso de voluntarios que no son descendientes armenios. Los voluntarios de Armenian Volunteer Corps (AVC) viven como armenios durante su estadía y terminan siendo más armenios que muchos armenios. El viaje por Armenia y escuchar historias de los Veteranos de Guerra de Artsakh, asistir diligentemente a clases de idioma armenio, y adaptarse a normas completamente desconocidas para asimilarse a la vida armenia. Imagina si podemos crear una Armenia donde experiencias como estas puedan ser abiertamente accesibles a personas de todos los credos y colores. ¿Qué tal si podemos crear un mundo donde la gente armenio y su historia pueda ser completamente reconocida y entendida? ¿Qué tal si podemos crear un mundo donde Armenia pueda cooperar con los países vecinos en todas las fronteras que rodean? ¿Qué tal si podemos cambiar el mundo y crear uno nuevo? ¿Qué tal si creamos una nueva Armenia?


Benjamín J. Tavitian

E.E.U.U., 2018

check
El mensaje fue enviado exitosamente
close
check
¡Gracias por enviar tus documentos!
close
check
Gracias por suscribirte a nuestro boletín
close
check
close