Jasmine Avetisian
Sydney, Australia
A lo largo de mis últimos años en la universidad, sentí que era la elección correcta: tomarme 3 meses libres después de graduarme, para finalmente encontrarme a mí misma y darme cuenta de mi verdadera vocación en otro país. Por más cliché que suene, mi objetivo era, con suerte, algún día, dejar mi huella en algún lugar y ofrecer mis habilidades, conocimientos y recursos para ayudar a una causa más grande que yo. Quería contribuir con una parte de mí a la sociedad que realmente necesitaba ser salvada. Entonces, como mujer armenia, nacida y crecida en Sydney, Australia, no me hubiera imaginado el terrible estado del sistema legal en Armenia o la necesidad urgente de una reforma legal, hasta que puse un pie en Armenia hace 3 meses, empecé mi viaje de Birthright y empecè mi lugar en la Asociación de Derechos Humanos de Helsinki (ONG).
Mi lugar de trabajo se convirtió más en una segunda familia para mí, después de que me recibieron con su calidez, amabilidad y amor. Muchas celebraciones, victorias y risas se compartieron en esa oficina durante mi tiempo allí, y me encariñé con cada uno de los empleados increíbles e inspiradores, que decirles adiós va a ser lo más difícil que vaya a tener que hacer. Nunca hubo un momento aburrido en mi momento como voluntaria, y cada segundo fue gastado en trabajar para la misión imperativa y urgente de proteger los derechos humanos en Armenia. Incluso fui el monitor de las Elecciones del Concejo Municipal que se llevaron a cabo en setiembre y visité los colegios electorales para monitorear las actividades electorales en la ciudad. Trabajar con defensores de los derechos humanos, nunca supe lo que iba a esperar como graduada en derecho, viniendo de un país donde los derechos humanos se defienden y mantienen a fondo por la ley y los tratados internacionales. Trabajando con los mejores defensores y monitores en Helsinki, comencé a apreciar la dedicación y la fuerza que tienen, trabajando para su misión de mantener la sociedad civil y la democracia en Armenia. Me conmovió profundamente cada historia que escuchaba y cada cliente que cruzó esas puertas, con lágrimas corriendo por sus mejillas, pero todavía con la esperanza aún firmemente agarrada en sus manos.
Nadie podría darme las experiencias, recuerdos, amistades y oportunidades como Birthright lo hizo. No solo siento que encontré mi verdadera vocación después de 3 meses de trabajar en los derechos humanos, sino que me motivó a comenzar y ejecutar mi propio programa en un futuro cercano en Armenia, para ayudar a mantener los derechos humanos y prevenir la discriminacion y violaciones contra civiles. Espero continuar mi participación en los asuntos armenios una vez que me vaya, ya que me siento profundamente conectado con ellos y tengo la esperanza de que mis contribuciones y esfuerzos acá hayan tenido un impacto significativo en su futuro. Birthright también me dio la oportunidad de conocer a jóvenes armenios inspirados, valientes e increíbles de la diáspora, a quienes nunca hubiera conocido si no fuera por este programa, especialmente, algunos de mi propia ciudad (y Meghety, ¡quien vivía a 5 minutos de mí!).
Honestamente, no sabía qué esperar, ni a quién iba a conocer, ni dónde iba a trabjar ni si me gustaría vivir de forma independiente lejos de casa (¡y si podría sobrevivir!). Pero una palabra para los sabios… no dejes que los miedos a lo desconocido se impongan en el camino de perseguir tus sueños! Aprovechá la oportunidad, tomá una decisión y aceptá el cambio que está por venir, porque si aprendí algo de mi tiempo en Birthright, ¡es ser lo más flexible posible! Aprendí a ser abierta a las nuevas posibilidades, a las nuevas puertas abiertas en frente a mí, a conocer nuevas personas, a intentar nuevas cosas y cambiar la forma de vida y la forma que miro el mundo en su totalidad.
Confiá en mí, no vas a sentir que perteneces a algún lado hasta que experimentes Birthright. Ser armenio tendrá un significado completamente nuevo para el nombre y verás este hermoso y rico país con un nuevo par de ojos. Vas a comprender lo que es ser armenio, no solo visitando Armenia…. sino viviendo acá, trabajando acá, y abrazando tu cultura en una forma que nunca lo habías sentido antes. Te vas a sentir como si cada minuto que viviste fuera de Armenia fue tiempo perdido, y finalmente, vas a despertar todas las nuevas posibilidades que se abrieron acá para vos. Cada persona que conozcas, vista que veas, atracción que visites, corazón que toques, vida que cambies, clase que aprendas o recuerdo que hagas, va a permanecer contigo hasta el final, y cuando sepas que solo y quedan unos días en esta hermosa ciudad o cuando finalmente regresas a casa, vas a querer revivir cada segundo una vez más, solo para volver a experimentar aquellos días en los que te sentías realmente como un armenio, en nuestra Madre Patria.
Alguien una vez me dijo - “arriesgate a las oportunidades, tomá muchas de ellas, porque, honestamente, no importa dónde termines, siempre termina como debe ser”.