Tu instinto siempre es correcto. Si alguien me contaba el año pasado que iba a estar en Ereván a este entonces, me hubiera reído, ya que no hubiera pensado que iba a ser posible.
Se suponía que tenía que regresar a Los Ángeles más de una semana atrás para preparar mi viaje para la facultad farmacéutica en la Universidad del Pacífico en el Norte de California, ya que las clases empiezan a fines de agosto. Un mes atrás, decidí solicitar el aplazamiento de mi admisión a la facultad farmacéutica por un año, lo que me permitiría, en cambio, empezar en el otoño de 2019 si la universidad lo aprueba. Mi solicitud fue aprobada, llevándome al borde de una decisión difícil pero muy fácil.
Diez semanas en Armenia no era suficiente para mi corazón y mente, y quería continuar descubriendo nuestra madre patria, así como descubrirme a mí mismo. Confié en mi instinto.
Birthright me ubicó en dos trabajos para mi estadía en Armenia. Soy voluntario en la parte infantil del Departamento de Quimioterapia del hospital Muratsan, donde sigo a los médicos y construyo amistades con los niños que sufren diferentes formas de cáncer. La otra es una pasantía en el departamento de asuntos regulatorios de FMD K&L, una compañía farmacéutica china con oficinas en Ereván. Trabajo como apoyo en proyectos relacionados con el mantenimiento de la documentación legal precisa proporcionada por los fabricantes de medicamentos en relación con sus mercados en Europa y América del Norte. Mis colegas acá me dieron la bienvenida con los brazos abiertos y salieron de sus caminos para enseñarme más sobre el trabajo así como de la industria, y se convirtieron en grandes amigos míos. Este trabajo es importante para que la Universidad del Pacífico me permita defender mi solicitud; en FMD, estoy adquiriendo experiencia valiosa que me va a preparar más para mi facultad farmacéutica y para convertirme en farmacéutico.
Esta es mi primera visita no turística a Armenia. Vivir acá como un local me dio una perspectiva enteramente diferente del país mismo. Siento una sensación completamente diferente de felicidad acá que nunca había sentido en California. Respirando aire fresco, comiendo frutas naturales, vegetales, y carnes, y disfrutando la compañía de las personas que me rodean son una de las pequeñas alegrías de la vida diaria acá. La calidez de las personas y la priorización del éxito como grupo más que en lo personal combinan con ser alguien como yo, un armenio americano que vivió su vida entera en E.E.U.U., me siento muy en casa acá.
Vivir en Armenia sin una fecha de retorno inminente o presión de visitar lugares turísticos me dieron la oportunidad de explorar las joyas del país. Mediante las excursiones organizadas ya sea por el staff de Birthright o amigos, exploré y voy a continuar explotando la real belleza de Armenia, que se encuentra afuera de Ereván. Desde las montañas verdes de Dilijan hasta la impresionante montaña Arakadz, hasta la región histórica y montañosa de Artsaj, es evidente que el verdadero valor de nuestro país es nuestra naturaleza y paisaje. Mediante Aremni, las prácticas culturales del idioma, religión, arte, música, y danza fueron preservadas muy bien y aún siguen viviendo vibrantes en las personas hoy , tanto en Armenia como en la diáspora. Hay indicativos de diferentes partes de vuestra historia y muestran cuán fuertes nos paramos hoy los armenios. Asistir a la escuela armenia me integró aún más en nuestra cultura al educarme sobre nuestra rica historia y tradiciones; me permitió entender mejor y relacionarme con nuestro país y nuestra gente como residente actual de “hayrenik”.
Todavía no estoy seguro cuándo voy a regresar a E.E.U.U. Seguramente, voy a regresar antes de agosto de 2019, ya que la escuela farmacéutica permanece como prioridad en mi vida, pero una fecha concreta está todavía por ser determinada. Voy a tener que ir solamente con mi instinto, ya que me hizo tan feliz como lo fui hasta ahora.