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14 May, 2018

Anécdotas y casas de familia, dos palabras muy relacionadas

2 min

Werner A. Maurer Simonian,

Santiago, Chile

El 20 de enero de 2018, luego de reunirme con mi familia en París por tres días, esta aventura en Armenia empezó.

Llegué a Zvartnots deseando solo ver a Vahram, el conductor que Birthright arregló para que me levante en el aeropuerto, pero para mi sorpresa, descubrí que mi familia armenia también me estaba esperando, Melania que es la sobrina nieta de mi abuelo Jirair y su hijo Gagik. Luego, Melania comenzó a hablarme en armenio y yo no entendía nada, empezamos a caminar hasta el auto de Gagik y me preocupé porque sabía que yo tenía que ir con Vahram a mi nueva casa, pero asumí que todo iba a estar bien.

Durante el viaje desde el aeropuerto hasta la otra parte de la ciudad, que no sabía si era la casa de mi familia o la casa de mi familia anfitriona, Melania y su hijo Gagik intentaron explicarme algo, pero yo seguía sin entender. Finalmente, llegamos a la casa de Anahit quien sería mi casa de familia en Ereván y gracias a su hijo Arthur que hablaba inglés, me pudieron contar lo que Melania y Gagik intentaban explicarme durante varios minutos… unos años atrás, ellos vivían en el mismo edificio, pero un piso abajo, así que ellos eran vecinos y se conocían unos a otros.

Luego de eso, compartimos un momento muy agradable entre dos familias, recordando historias pasadas del edificio.

Pero las anécdotas con mi familia anfitriona no terminan ahí…

Luego de seis días en Ereván, fui a Gyumri para comenzar mi trabajo voluntario. Llegué un viernes de noche, así que era imposible para mí reconocer ningún punto de referencia de la calle o una tienda cercana. Al día siguiente fue mi primera excursión que consistió en esquí de fondo en una región cercana a Gyumri. Luego de la excursión, mis amigos chilenos me invitaron a pasar el fin de semana en Ereván, lo que significaría llegar el domingo a la casa de mi nueva familia anfitriona.

Domingo de tarde y con 3 voluntarios más fuimos en tren a Gyumri, llegamos alrededor de las 22:00, todo oscuro y muy frío, fuimos cada uno a su respectiva casa.

Estoy en frente del edificio, subo las escaleras, toco la puerta y un hombre sal afuera que no era mi padre anfitrión, le pregunté “¿Tigranyan ndanik?” ¿La familia Tigranyan? en armenio, a lo que me responde con una negación. Bajé a la calle devuelta para mirar la dirección que tenía en mi celular, pero debido al frío extremo que había en las calles de Gyumri, la batería de mi celular murió.

Pensé por un momento, estoy en la calle con frío, en una ciudad distinta, en un país diferente, no hablo el idioma y no sé dónde vivo. En mi desesperación, ví un hombre que estaba en su auto y le mostré el cargador y mi celular muerto, para que me deje intentar cargar la batería de mi celular en su auto, a lo que me respondió con un gesto que vaya a su casa, pensé eso por un momento, pero me negué, porque todavía tenía miedo de la situación que un extraño me invite a una casa diferente. Insistió hasta que finalmente acepté, ya que no tenía otra alternativa.

Entré a su casa y su familia entera me miraron como extraña, él explicó la situación y todos me recibieron como un miembro más, me dieron agua, me dejaron cargar mi celular, pero estaba muy frío que por más de 10 minutos no arrancó. Durante este tiempo, todos me hicieron preguntas sobre quién era, de dónde era, qué hacía en Gyumri, quién era mi familia, etc. Les expliqué que vengo de Chile (un país que obviamente no conocían) y que vivo con la familia Tigranyan, empezaron a pensar entre ellos por largos minutos hasta que una señora hizo un gesto de golpearse el hombro izquierdo con dos dedos (gesto que indica rangos militares), a lo que reaccioné con alegría, porque habían adivinado correctamente, porque mis dos padres anfitriones pertenecen al ejército.

Después de descansar unos minutos, el señor me llevó a mi casa que era el edificio de al lado y cuando mi padre anfitrión abrió la puerta, el señor explicó toda la situación y empezó a reírse y decir: “voch inch” (no pasa nada en armenio). Gracias a esa expresión, pude estar más tranquilo.

Gracias a esta última experiencia, aprendí que debes llevar siempre una batería externa en tu mochila y mantener tu celular en un lugar cálido, sobre todo si es invierno en Gyumri.

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