En 2016, vine a Armenia en un gran viaje familiar de vacaciones. Condujimos para ver losp principales lugares turísticos y tuvimos un tiempo fantástico juntos comiendo sujogh, sandía y probando delicias de Armenia. Me fui, sintiéndome satisfecha que había visitado y no esperaba volver pronto. Sin embargo, sabía que todavía seguía teniendo hambre para conocer y entender más sobre mi herencia armenia. Mi idea inicial era leer un libro, googlear un poco, y capaz ir un rato a la iglesia armenia de Londrés St. Sarkis. Luego, cerca de dos años más tarde, habiendo sido absorbido por mi carrera y viviendo la vida ocupada de Londres, decidí tomarme un año fuera de la universidad y a veces, me abrí, empecé a leer un libro y estaba semi comprometida, lentamente abriendo mi camino cuando mi hermana me escribió un mensaje de la nada, “podrías hacer Birthright Armenia.” Este texto fue increíble. No teniendo idea que Birthright Armenia existía, lo googleé rápidamente, leí el sitio web entero, e inmediatamente me invadió un sentimiento de excitación y sabía que quería irme lo antes posible. Entonces, en un momento de acción, que incluía cumplir veintiún años, exactamente un mes después que mi hermana me escribió, llegué nuevamente a Armenia.
REALIZANDO VOLUNTARIADO CON BIRTHRIGHT ARMENIA
Una vista general de mi experiencia en Birthright Armenia era dos meses en Yerevan y luego un mes y medio en Vanadzor acompañando el camino con varios havaks, forums, y excursiones. En Yerevan, Birthright Armenia me hizo contacto con el Laboratorio de Coreografía Contemporánea Armenia (CoChoLab) para apoyar el desarrollo de la danza contemporánea en Armenia. Habiendo estado involucrada con la danza desde pequeña y estando en la mitad de mi carrera de danza contemporánea en Londres, este lugar no podría haber sido más perfecto para mí. Conocí gente que hacía exactamente el mismo tipo de trabajo que a mí me interesaba. Entonces, cualquiera sea tu experiencia, sin importar el nicho que parezca, ¡estoy seguro que Birthright Armenia va a poder usar tu experiencia y encontrar algo interesante para que hagas!
Me acompañaron para conocer a mis compañeros de CoChoLab y luego de una rápida conversación en su estudio, sentí que podía conectar fácilmente con ellos y estaba muy entusiasmada sobre a dónde podría conducir nuestro trabajo en conjunto. Ellos estaban ansiosos para aprovechar la práctica que había experimentado en Londres, y yo estaba interesada en saber cómo podría encajar esto en el contexto de estar en Armenia. Luego de un par de semanas de conocernos unos a los otros y entendernos cómo trabaja cada uno, fui involucrada en la fábrica de la organización y estuve completamente integrada con el espíritu, los valores y el trabajo; más que eso, nos hicimos grandes amigos. Trabajamos en horarios extraños, algunas veces temprano en la mañana, otras tarde en la noche, los fines de semana; cuando sea. Para Birthright Armenia, esto no era obligatorio, lo solicitado era seis horas por día, desde las diez de la mañana hasta la cinco de la tarde, pero yo estaba contenta con ellos, y no se sentía como un trabajo.
BAILANDO Y MÁS
Junto con las clases de enseñanza, desarrollando el sitio web, redacción de solicitudes de financiamiento, y otras tareas, comimos, conversamos, contamos historias, inspiraciones, opiniones, y deseos. Discutimos los desafíos para la danza contemporánea en Armenia y qué se puede hacer para avanzar y ampliar el trabajo producido y experimentado por el público. Para mí, esto es fascinante y ahora con el apoyo de CoChoLab, yo empecé un proyecto de investigación contactando artistas involucrados con la danza contemporánea en Armenia para entender más su experiencia trabajando acá. La gente con la que trabajaba me inspiraba y apoyaba más allá de lo creíble, y yo estoy feliz de ahora llamarlos buenos amigos; incluso familia, ya que ellos insisten que los considero mi tía y mi tío. Esto fue más que un trabajo voluntario; esta era mi vida estando en Yerevan.
No podría haber estado más contenta con cómo mi experiencia realizando el voluntariado en CoChoLab había finalizado. Pasamos una semana juntos en un pueblo remoto en la región de Kegharkunig, preparando y realizando un festival de baile comunitario de cuatro días para más de 50 niños y adultos del pueblo. Fue hermoso estar en un pueblo, pasando tiempo con la gente local, trabajando con ellos para adaptar nuestras clases de danza para apoyarlos a ellos y alentarlos a involucrarse y sacarnos el máximo provecho a nosotros. Esto es algo que nunca podría haber imaginado que podría estar haciendo y amplió mi mente mucho más allá de los ámbitos de comprensión previa del trabajo potencial de la danza. Lo que es más, el pasar tiempo con la gente local del pueblo, quienes son excepcionalmente amables y acogedores, sus animales y naturaleza; estaba rodeado por una vida simple que nunca había conocido en Londres.
Me acuerdo de haber atendido un havak (palabra armenia para reunión) donde hablamos sobre el valor de la herencia cultural de Armenia, cuántos de nuestros excelentes artistas fueron arrebatados con el Genocidio y el efecto duradero que tuvo. Continuó hablando sobre la actualidad y las personas apasionadas que están trabajando para desarrollar el arte y cultura armenia nuevamente. Me hizo darme cuenta cuán innovador y revolucionario es el trabajo de CoChoLab, y recuerdo sentir una ola de asombro por el trabajo que hacía CoChoLab, y lo increíblemente suertuda de estar con ellos, impulsando las artes y la danza contemporánea, manteniendo y construyendo el rico legado cultural de Armenia.
De Yerevan y CoCoLab, me moví a Vanadzor, de un mundo a otro. Lo primero es lo primero, ya sea en Gyumri o Vanadzor, cada viernes todos los voluntarios participamos en un proyecto de servicio comunitario. El grupo de Vanadzor estaba trabajando en un pueblo local llamado Tumanyan y asistiendo con la redecoración con la escuela local. El trabajo fue físico y duro, pero muy satisfactorio. El CSP fue lo más destacado de mi semana, ya que contrastaba con la mayoría de mis otros trabajos. Además, se adquirieron grandes habilidades de vida porque ahora puedo enyesar pintar las paredes. ¡Gané!
CÓMO ES UNA SEMANA EN ARMENIA
En los otros cuatro días de la semana, trabajé en cuatro diferentes instituciones. En Oran, una guardería de niños, y un Centro de Estética, un centro de arte juvenil, enseñé danza contemporánea y movimientos a niños. En la Universidad Estatal de Vanadzor, dirijo el idioma de inglés a través de clases de movimiento. Luego, en mi último lugar, participé en un intercambio con la gente local en una Compañía de Danza Armenia, donde me enseñaron la danza tradicional armenia, y yo les enseñé a ellos la danza contemporánea.
En un nivel fundamental, la experiencia laboral que aprendí acá es invaluable. Cada trabajo me enseñó distintas cosas; llegué a entender las habilidades que tengo y desarrollé métodos para compartirlas. Aprendí que, en el centro de mi trabajo con otros, lo más importante para mí es ofrecer a las personas habilidades sobre cómo relacionarse con sus cuerpos, moverse en diversos modos, y tener confianza. Ahora sé más sobre qué es lo que quiero sobre mi carrera y quiero aprender más. Estoy muy agradecida sobre cómo esta experiencia me ayudó a entender mis deseos para mi futura carrera - lo que ahora también incluye estar en Armenia.
Adicionalmente, en mis lugares de trabajo, conocí diferentes personas. Como comencé a aprender el idioma armenio, mientras estaba en Armenia mis habilidades de lenguaje eran básicas, a veces se me resultó difícil comunicarme con las personas locales de Armenia, pero me sentí con suerte de poder trabajar, interactuar, conocer y desarrollar relaciones a través de mi trabajo con la danza. Me encanta bailar con otros armenios y compartir esta cultura con ellos. Esto me ayudó a integrarme en la comunidad y significó que, particularmente en Vanadzor, cada vez que caminaba por la calle principal me saludaban mis colegas, estudiantes y amigos.
¡MÁS SOBRE VANADZOR!
Es un sentimiento distinto cuando te vas de Yerevan, la ciudad se encoge y el ruido disminuye Aunque esto podría ser desalentador, ya que estás más lejos del grupo grande de Birthright Armenia y la constante actividad en Yerevan, te ofrece la experiencia de conocer personas a un nivel más profundo y construir esas relaciones para que sean más fuertes. También significa que te podes integrar con las personas locales en un nivel más personal. Una manera de explicar esto es a través de los havas que experimenté en Vanadzor. Los encontré más íntimos; porque éramos menos personas, a menudo teníamos la oportunidad de hacer algo, como una alfombra o cerámica, y podíamos visitar casas de artistas y tener conversaciones personales con ellos. También, una parte clave de mi experiencia fue mi familia anfitriona en Vanadzor. Me mostraron un tipo de amor que nunca había experimentado antes de nadie más que de mi propia familia. Ellos se preocuparon por mí con todos sus corazones, y me acompañaban siempre que caía en la tendencia de estar sola; no tuve más remedio que amarlos mucho. Me sentí profundamente amada y protegida por ellos. Solo puedo agradecerles por recibirme con tanta amabilidad, los voy a extrañar y espero volver a visitarlos con mis padres y mi hermana.
Uno de mis lugares favoritos en Armenia son los supermercados. ¡Son tan interesantes! Llenos de color, personajes y vida. Caminando sobre ellos es una fiesta para los sentidos, y me encanta. Cada rincón y grieta está lleno de detalles e historias. Aparte de ver puestos con frutas frescas amontonándose y disfrutar llenar mi cara con los albaricoques de estación, también estoy fascinada los frascos de productos preservados, adornados con hermosas exhibiciones de muraba (frutas en conserva), dgem (mermelada), y compota (jarabes de frutas). Estaba muy feliz cuando podía observarlos y ayudar a mi familia anfitriona, en preparar sus lotes de compota este año. Es una actividad fundamental y regular que las personas hicieron por siglos; es tan simple pero tan lleno de amor.
“ESTOY FELIZ DE HABER TOMADO LA DECISIÓN DE VIVIR TAMBIÉN EN VANADZOR”
Otra parte vital de mi tiempo en Armenia fue la naturaleza. ¡Me sorprende! Amo mucho Yerevan por sus actividades sociales y los museos y todo lo demás, pero estaba más feliz entre las montañas, y por esa razón, estoy feliz de haber tomado la decisión de vivir también en Vanadzor. Es una ciudad rodeada de vegetación y montañas. Estuve abrumada por la belleza de esa tierra y por la naturaleza que florece ahí. Ahí es donde me sentí verdaderamente en casa, tocando la tierra y estando entre las montañas, no lo puedo explicar, pero siento una completa paz. Armenia me asombra y me hace sentir con suerte que puedo llamarla mi patria.
No puedo decir que fue fácil; fue un desafío enfrentar mi herencia armenia y realizando un esfuerzo para involucrarme activamente. Aprender el idioma, historia, las emociones, experiencias, tradiciones, y comportamientos eran bastantes nuevos para mí. Aunque mi familia mantiene algunos rasgos culturales y características armenias, no me crié en una familia tradicional. Averiguar cuánto estoy asociado con eso, dónde estoy en la escala imaginaria de la “armenidad” me llevó a estar muy frustrado, cansado, y a sentirme a veces ilegítima. La idea de probar mi amenidad fue frustrante. Me hizo requerir construir la convicción de ser armenia. Lo que más me ayudó es recordar cuántos grandes amigos hice con Birthright Armenia, cómo me aceptaron y cómo compartimos nuestra cultura juntos a nuestra manera.
Esto me lleva sin problemas al tema de las amistades. Acá conocí algunas de las personas más maravillosas que nunca había pensado conocer. Generalmente, soy cínica cuando la gente considera a sus grupos como su familia, pero lo puedo confirmar; me han convencido. Es una única situación que evoca Birthright Armenia, atrayendo a personas de diferentes rincones de la tierra para conectarlos con su cultura; somos vulnerables y necesitamos amigos. Los compañeros voluntarios que conocí acá me mostraron amor y cuidado e hicieron esta experiencia para mí. Me enseñaron y compartieron sus experiencias, y a través de ellos, me sentí conectada con la cultura armenia. Incluso el hecho de tener varios amigos armenios ahora, es un gran cambio para mí. Ya sea que nos volvamos a encontrar acá en Armenia o en cualquier rincón lejano del planeta, yo sé que nos vamos a encontrar. Aprendí una cantidad increíble no solo de Armenia, sino también del mundo entero.
Tengo mucho para decir y mucho para compartir, mi mente y mi alma están llenos de imágenes, sentimientos, pensamientos y reflexiones. Estoy agradecida por todas las notas, fotos y memorias compartidas que me recuerdan a todas las chicas y grandes cosas que me pasaron en los últimos tres meses. No puedo decir que entiendo todo todavía, pero estoy empezando. Para mí, esta es una decisión, un proceso activo de aprendizaje, desarrollo, y cambios. Necesito tiempo, y necesito ayuda, y eso es lo que me ofreció Birthright Armenia.
Es una montaña rusa, aterradora y desconocida; llena de altibajos y giros inesperados. Fue desafiante a nivel práctico y personal, pero fueron tres de los meses más increíbles de mi vida, y estoy muy agradecida de tener esta oportunidad y muy agradecida de ser armenia. Honestamente, estoy muy orgullosa de mí misma, lo aprendido y desarrollado en mi tiempo en Armenia. De no tener realmente ningún entendimiento de las conexiones personales con Armenia, ahora me voy, sabiendo que voy a regresar, sabiendo que este es un país y gente que amo, y sabiendo que soy armenia.
Quiero agradecer a toda la gente que conocí en este viaje, aprendí mucho de cada uno del staff de Birthright Armenia, que siempre son las personas que más me apoyan, y a mi familia anfitriona.
Dedico esto a todas las mujeres armenias de mi vida, mis amigas, mi hermana (¡no puedo esperar a que también participes en Birthright Armenia!), mis primas, mis tías, mi madre y mi abuela, que nunca la conocí, y con quien ojalá hubiera podido compartir esta experiencia.
Te deseo lo mejor de las suertes con esta experiencia, hacela tuya. ¡Birthright Armenia te ofrece mucho!